jueves, 18 de agosto de 2011

Vigencia del Estado y La Revolucion, V.I Lenin. Reflexiones Generales


"Es mejor vivir de la experiencia de la Revolución
que escribir sobre ella"
V. I Lenin.

El Estado y la Revolución es quizás la obra sobre el Estado, más exacta  de la historia. Lenin, desglosó de forma patente, la composición clasista de esta institución y su labor opresora de una clase en detrimento de otra.

Primeramente, Lenin caracterizo el surgimiento del Estado y su papel en la historia, como el producto de los antagonismos de clase, como la "insociabilidad" de las contradicciones de clase; puesto que este emerge, en el instante en que las contradicciones en el Estado indica que inexorablemente las clases son irreconciliables.

No obstante, el Estado goza de complejos mecanismos de opresión. En el Estado moderno sus formas de opresión son: el ejército permanente y la policía. Estos son los encargados de conservar el "orden", además de una burocracia de funcionarios forjados  por el Estado burgués para mantener los privilegios de esa clase.

Lenin determinó, que a pesar de las formas que adopte el Estado (democrático, parlamentario o absolutista) siempre la clase dominante colocara en segundo plano estas formas, con tal de mantener su poder omnímodo.
Pero mas allá de concentrarse en la naturaleza clasista del Estado, Lenin patentizo, el papel que debe tomar la clase oprimida (el proletariado) en el momento de arrebatarle el poder político a la burguesía; esto quiero decir, ¿Qué hace el proletariado con la maquinaria estatal conquistada?

Siguiendo las premisas anteriormente desarrolladas por K. Marx, Lenin afirmo que la primera labor del proletariado organizado como clase dominante en el poder, es destruir la maquinaria estatal burguesa, sustituyéndola con un aparato que no seria propiamente un Estado. Siguiendo de igual manera las ideas de Engels expresados en su obra el "Anti-Dühring"; este nuevo Estado no seria lo que un estado oportunamente significa, sino seria un "semi Estado", con la simple función de oprimir a la clase burguesa derrotada, que no se conformaría con ser  "oposición", sino que intentara porfiadamente restaurar su  dominio de clase.
Lenin no se detuvo ahí, afirmo que al transformar revolucionariamente el Estado, el proletariado en su fase de transición del capitalismo al comunismo (socialismo) tiene como obligación histórica barrer el trasto del Estado burgués, e iniciar consecuentemente la construcción de este "semi Estado", que se materializaría con una forma de democracia "mil veces superior" a la burguesa, la dictadura del proletariado. Esta conducida por el partido de la clase proletaria  e indudablemente por la clase obrera misma.

Finalmente V.I Lenin afirmo, que este  "semi Estado" materializado en la Dictadura Proletaria, no podía existir eternamente, duraría mientras el proletariado necesite el Estado  para aplastar las intentonas de la burguesía de recobrar el poder, subsecuente y progresivamente, el Estado como entidad de opresión clasista desaparecería, ya cuando la sociedad dividida en clases sociales no exista y el comunismo este consolidado a nivel mundial.

Ahora después de esta explicación ineludible para lograr aclarar el tema cardinal del Estado, la Revolución Bolivariana tiene por delante un reto enorme. Dadas las circunstancias peculiares de esta revolución, es muy complejo hablar de los postulados explayados en el Estado y la Revolución. Pero lo que tiene una incontestable verdad, es la necesidad de exterminar la maquinaria estatal burguesa, seria puerilidad pensar que con los funcionarios heredados de la "Cuarta Republica", se puede aunque sea mínimamente construir el socialismo. Negarlo es caer en la pusilanimidad mas despreciable, e indudablemente hacerle el juego a la burguesía. 



La gran importancia de la Revolución Bolivariana en Venezuela, reside en que es el primer caso en el mundo de un movimiento que presenta un claro desafío al "Nuevo Orden Mundial", no solamente en la calle, en la selva o las montañas, sino desde el poder popular en el
Estado, con la propuesta del "Socialismo del siglo XXI". Esta experiencia venezolana es crucial para la renovación de la izquierda a nivel global, ya que el Estado de poder popular revolucionario, no se fosiliza en un sistema burocrático fijo que lo conduciría a perder inevitablemente su carácter democrático popular y llevaría a largo plazo la restauración del capitalismo, si no que intenta avanzar cada día más reforzando los valores y la dignidad humana.
Por ultimo, en toda revolución socialista  que intenta construir un mundo mejor, es urgente plantear la cuestión espinosa del Estado, tal y como lo hizo Lenin en el Estado y la Revolución, claro esta, respetando las respectivas circunstancias históricas. Hacer caso omiso de esto, es indudablemente el peor error que se puede cometer.                                                   


Dubraska Hernández
EPG-UBV


martes, 2 de agosto de 2011

Plusvalía. Análisis breve de su historia y expresiones (Parte I)

El individuo es un producto histórico.
G.Lukacs

En los Elementos Fundamentales para la Critica de la Economía Política, escritos entre 1857 y 1858, Marx descubre por primera vez, la "esencia" de su pensar teórico: la cuestión del valor como fundamento del plusvalor.

Ideológicamente, la economía política capitalista es la ciencia contaminada para hacer la apología al capital, para justificarlo, recurre a este proceso simple que consiste en explicar al capital precisamente por un proceso que hace imposible su existencia. En efecto, dicen que el trabajador recibe justo salario, es decir, el precio, de todo su trabajo. Si fuera así, dice Marx, ¿de dónde saldría el aumento del valor? El capital no sería más posible. Pero si los economistas explicaran que el capitalista no paga al trabajador la totalidad del trabajo objetivado, entonces descubriría la perversidad ética del capital.

"El plusvalor que el capital tiene al termino del proceso de producción... significa... que el tiempo de trabajo... objetivado en el producto es mayor que el existente en los componentes originarios del capital" es muy interesante analizar la ruptura que tuvo Marx a la postura economicista de los tiempos de Steuart y Smith que el plusvalor es parte de la ganancia y de la renta.

Parte de la teoría Ricardiana del valor-trabajo y establece que el trabajador nunca recibe la totalidad del valor de su trabajo; entre lo que percibe y el valor de lo que produce hay siempre una diferencia (plusvalía).

Así pues, en el Capital (libro I, sección segunda, capitulo IV) se trata la cuestión del plusvalor, pero como un concepto claramente presupuesto "El valor se convierte aquí en el sujeto de un proceso en el cual (...) en cuanto plusvalor se desprende de sí mismo como valor originario, se auto valoriza"

Es evidente, entonces que de la concepción materialista de la historia, Karl Marx paso a examinar el sistema económico existente, en todo sentido El Capital es un esfuerzo para dar a conocer al mundo un esquema algo completo de economía política. La base de este sistema de idea es su teoría del valor, la cual según su opinión, toda la riqueza es producida por el trabajador, la tierra es un factor pasivo y el capital es creado por el trabajo.

Plusvalía absoluta y Plusvalía Relativa

Es imperioso mencionar que existen métodos ya pensados para la maximizar las ganancias provenientes de la explotación del trabajador, la plusvalía. Puesto que en el sistema capitalista, el dinero triunfa y toda relación humana es reducida a una relación de mercado, los trabajadoras son reducidos al rol de maquinas para producir plusvalía.

La teoría de la plusvalía es una teoría de beneficio, pues explica el origen de este fundándose en la teoría valor-trabajo. De aquí se deduce el interés del empresario en mantener los salarios lo, más bajos posible (a nivel de subsistencia) y lograr una jornada de trabajo lo más prolongada posible (ley de la miseria creciente del proletariado).

Otra forma de aumentar los beneficios se consigue aumentando la productividad, mediante la intensificación de los procesos productivos, el aumento del ritmo de trabajo y la introducción de la maquinaria, con el fin de disminuir el coste de la producción con el consiguiente aumento de plusvalía.

Dicho de otra manera, la plusvalía es el modo esencial como existe la riqueza en la sociedad capitalista, y esta tiene una manifestación absoluta (disminuyendo el tiempo de trabajo necesario= Prolongando la jornada laboral) y otra conocida como relativa (el obrero se vuelve más productivo= Intensificando la jornada laboral), se puede hablar de una tercera manera que sería mano de obra barata (mujeres, niños, emigrantes, jóvenes, discapacitados).


Valor de la Fuerza de Trabajo

Como cualquier otra mercancía, la fuerza de trabajo posee un valor determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción; el individuo necesita para su sustento cierta cantidad de medios de subsistencia siendo la fuerza de trabajo una facultad del individuo viviente.

El valor de uso entregado por el trabajador al comprador, a cambio de dinero solo se manifiesta en su empleo, es decir, en el consumo de la fuerza de trabajo vendida. Este consumo, que es a la vez producción de mercancías y de plusvalía, se efectúa como el consumo de cualquier mercancía, fuera del mercado, lejos del dominio de la circulación. Por lo tanto, debemos salir de ese dominio y penetrar en el de la producción, para conocer el secreto de la fabricación de plusvalía.

Es necesario dejar en claro que el valor de los artículos se mide y determina por el trabajo exigido para producirlo, o dicho de otra manera, los artículos se cambian uno por otro en proporciones que miden la cantidad relativa de fuerza de trabajo socialmente necesaria incorporada a estos productos, incluyendo el costo del trabajo, una parte proporcional del costo de producir las materias primas, herramientas, maquinarias y otros instrumentos de capital (Grundrisse)

Trabajo Necesario

Para Marx, no es lo mismo el obrero "como obrero" que el obrero "como hombre". En el primer caso su vida consiste simplemente en usar su fuerza productiva, en el segundo vive cumpliendo necesidades también culturales y espirituales. Esta ultima relación es lo que conocemos como "trabajo necesario". Es interesante analizar cómo es que el capitalismo ha obligado a realizar "trabajo forzado" sin que el obrero lo perciba como tal en su conciencia. Es que el capital encubre la "relación de dominación" bajo el aspecto de "trabajo asalariado":

El capital como capital no existe contrapuesto a ellos (los trabajadores), ya que la riqueza autonomizada en general solo existe sea por medio del trabajo  forzado directo, la esclavitud; sea por el trabajo forzado mediado, el trabajo asalariado. Al trabajo forzado directo se le contrapone  la riqueza no como capital, sino como relación de dominación.


  • Se puede afirmar entonces que malvivimos en una sociedad estructurada por la propiedad privada de las fuerzas productivas. Sobre esta base material y simbólica se sustenta la explotación de la fuerza de trabajo asalariada, la obtención de plusvalor y su transformación en plusvalía, una de cuya parte terminara, al final del todo del proceso capitalista, siendo beneficio o ganancia exclusiva en manos de la burguesía. Una característica de este proceso economice es que, tarde o temprano, entra en crisis, tensionan al máximo choque de las dos opciones de salidas: la de los explotadores y la de los explotados. La primera tiene más recursos, medios y fuerzas para imponerse y salir victoriosa, tiene recursos militares y violentos, pero también económicos, legales y judiciales, sin contar con los de propaganda, de manipulación, de alienación. La segunda opción, la de las masas explotadas, tiene mucho menos recursos, y por eso tiene que, necesariamente, organizarse, formarse, unirse, pensar, debatir y mantener un accionar político revolucionario sine qua non para afrontar esta explotación económica de remotos orígenes, o como diría al final del Manifiesto del Partido Comunista (1848): "sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente..., Los proletarios... no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar…"


Dubraska Hernández
EPG-UBV

miércoles, 27 de julio de 2011

La crisis (ideológica) como opio de los pueblos.

Por: Luis Salas Rodriguez

Como sabemos, la última preocupación mundial es la situación de la deuda norteamericana y las posibilidades de declaratoria de default. Como muchos dicen, de ocurrir tal cosa entraríamos en una "crisis de magnitudes impredecibles", no sólo para la economía nortemericana propiamente tal sino mundial. El dos de agosto vence el plazo para la renegoción, por lo que de no llegar a un acuerdo el gobierno de Obama y el ala republicana del Congreso el default pasará de ser una amenaza a convertirse en una realidad.

Como también sabemos, la mayoría de los análisis con respecto a este tema (o al menos los más conocidos) dan cuenta del mismo fundamentalmente como parte de un conflicto "ideológico". Para Krugman, son los "fanáticos de derecha" del Congreso norteamericano los que tiene trancado el juego dirigiendo las cosas hacia un "inminente" "desastre mundial". Para Stiglitz, nos encontramos ante una "crisis ideológica del capitalismo occidental", provocada por una "ortodoxia económica" que insiste en las "fracasadas recetas del libre mercado" como quien pretende apagar con gasolina un incendio.

Durkeimn decía en alguna parte que cuando uno escuché una explicación psicológica para explicar un hecho social de lo único que se puede estar seguro es que tal explicación es falsa. De la misma manera, y cambiando todo lo que haya que cambiar, cuando escuchemos o leámos a alguien decir que un problema es "ideológico" de lo único que podemos estar seguro es de que nos está mintiendo. Y si tal cosa se hace en el marco de la explicación de una "crisis" podemos estar seguro de que nos miente doblemente. Es un poco como pasa con la teoría política : nadie se hace conservador o claudica luego de convencerse teóricamente de que la revolución es imposible, es justo al revés: primero se hace conservador y luego encuentra o desarrolla los argumentos que justifiquen su posición.

Como quiera que resulte el contrapunteo entre demócratas y republicanos con el tema de la deuda, ningún rescate puede impedir (a lo sumo diferir) de modo realista que el capitalismo mundial se deslice bien hacia una nueva era de depresión (un crash en sentido clásico) o bien un prolongado período de crecimiento cero con depresiones controladas (un crash administrado o en cámara lenta).

Hasta los momentos, el termor a lo primero es lo que ha venido impulsando lo segundo, con su secuencia de ajustes (primero Irlanda, luego Grecia, luego España, luego Portugal, ahora Italia…) y la lucha por controlar variables no del todo controladas por las potencias capitalistas occidentales (la petrolera por ejemplo). Por lo demás, y esto es lo importante, lo más complejo de todo este asunto es que no se trata de un tema opcional: no es un tema al menos para ser dirimido teóricamente, dentro de las coordenadas capitalistas, es un problema de supervivencia de los actores.

sábado, 23 de julio de 2011

Venezuela: ¿Capitalismo de Estado?

Por: Córdova Elio Z.[1]

Los economistas de la oposición venezolana, cumplen a cabalidad su trabajo como operadores políticos del gran capital, vociferando a través de los distintos medios de comunicación, nacionales e internacionales, un conjunto de ideas que podemos resumir de la siguiente manera:


  • El gobierno bolivariano está arremetiendo contra la “propiedad privada” con el interés de politizar la economía mediante las expropiaciones al sector privado.


  • Lo anterior, produce un escenario poco óptimo para que las inversiones vengan a Venezuela y estimulen la actividad económica y la creación de empleos. En este sentido el Economista Isaac Mencía nos dice lo siguiente:


  • “¿Qué consecuencias económicas tendrá las expropiaciones de tierras y de empresas privadas? Las consecuencias ya están a la vista: ocasionan crisis económica expresada en caída de la producción de bienes y servicios, deterioro profundo de los servicios públicos, entre otras razones, por desvío de recursos públicos al mantenimiento de empresas estatales ineficientes e improductivas…”[2]
  • Uno de los principales expositores en materia económica, el economista José Guerra, afirma que:  “Cada vez cobra más fuerza una interpretación que sugiere que la dirección y el curso de la economía venezolana en realidad se encamina hacia una forma especial, el capitalismo de Estado”[3]


  • Para este grupo de economistas comprometidos con el gran capital, no existe duda alguna de que estamos ante una burda copia del capitalismo de Estado, al mejor estilo soviético o cubano.
     
    ¿Capitalismo de Estado?

    Sin embargo, cuando analizamos uno de los principales indicadores de la economía venezolana, como lo es, el Producto Interno Bruto, desagregado por sectores económicos (PIB)[4], se nos hace difícil comprender los argumentos esgrimidos. Al analizar el PIB por sectores económicos para el periodo comprendido entre 2000 y 2010 se observa claramente que, aun después, de diez años de revolución, el sector público en promedio aporta un 29% y el sector privado en promedio contribuye a la construcción del mencionado indicador en un 61%. ¡¡Vaya capitalismo de Estado!!

    En otras palabras, para el primer semestre del año en curso, el sector privado aporta un59% a la consolidación del PIB nacional. Razón por la cual, nos parece sumamente absurdo hablar de un capitalismo de Estado cuando el sector privado tiene una decisiva participación en la economía como lo podemos constatar en los datos que nos proporciona el Banco Central de Venezuela.

    De igual forma cuando miramos el producto interno bruto desagregado por actividad económica, tenemos que la actividad petrolera aporta en promedio para los últimos diez años de la actual gestión, un 15% versus un 75% que aporta la actividad no petrolera.

    Como todos sabemos, la actividad petrolera por ser un recurso de vital importancia económica y política está en su totalidad bajo control del Estado. De la explotación de este recurso natural no renovable se encuentra una gran parte de los ingresos del país. Mediante este ingreso, el gobierno impulsa una serie de políticas sociales que benefician a las mayorías históricamente excluidas por los gobiernos anteriores. 

    Hoy día, como se puede constatar en el gráfico N° 1, la reducción de la pobreza y las desigualdades están siendo combatidas, al punto que seremos uno de los primeros países de la región que logrará alcanzar las metas del milenio. Es decir, nuestros logros en materia social no son un invento del “capitalismo de Estado” como dice José Guerra, son una realidad material tangible y ampliamente reconocida por organismos internacionales insospechables de chavismo como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), entre otras. 

    Ahora, retornando con nuestra idea, ¿Cuál es el criterio a utilizar para determinar que una economía se caracteriza por tener capitalismo de Estado? Si miramos rápidamente por algunas economías del mundo, nos encontramos estos datos:

  • El sistema de transporte principal (trenes, metro y autobús urbano) en Francia y España es público.


  • El desarrollo de la energía nuclear de la reconocida empresa EDF en Francia está estrictamente bajo control del Estado francés.


  • En los Estados Unidos, a raíz de la crisis financiera que estalló en el 2007 el Estado adquirió prestigiosas entidades financieras para salvaguardar al sistema financiero.


  • Como consecuencia de lo anterior, se implementaron una serie de regulaciones que pretenden controlar o regular la actividad de los mercados financieros. Es decir, el Estado tendrá injerencia en actividades financieras.


  • En México la gran empresa PEMEX está bajo control del Estado.


  • En Brasil la gran empresa Petrobras está bajo control del Estado.


  • En Venezuela, PDVSA, CANTV y las empresas básicas están bajo control del Estado.



  • En fin, ¿Esto es o no capitalismo de Estado? Si nos guiamos por esta lógica en el mundo entero hay capitalismo de Estado.

    Es realmente absurdo desconocer el papel estratégico que tiene -y ha tenido desde su formación- el Estado a lo largo del desarrollo capitalista. Sin el Estado no habría sido posible ni el diseño, ni la ejecución de cualquier estrategia política, económica y social.
    Hoy día, esa visión que prevalece en el seno de las ciencias sociales burguesas, según la cual el Estado se encuentra al margen del sistema social, político y económico; es decir; como si fuera una especie de observador totalmente neutro, que nunca toma partida ante los problemas y desafíos, es una burda mentira, dramáticamente puesta al descubierto con la actual crisis que atraviesa el sistema capitalista. 

    El libre mercado es una falacia, siempre lo ha sido. En los momentos en los cuales “la mano invisible” es insuficiente para garantizar la coherencia y el “equilibrio” de los procesos sociales aparece el Estado revelando su verdadera esencia burguesa, para contener, controlar y amansar a las personas que osen manifestar su descontento contra los desequilibrios que produce la “mano invisible”. Vale la pena recordar la idea esgrimida por Marx y Engels en al Manifiesto comunista cuando nos explicaban que: “El gobierno del Estado no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la sociedad burguesa”.
     
    El Estado y la transición

    Por otro lado, para nadie es un secreto que la estrategia política del actual gobierno venezolano es transitar hacia el socialismo, donde el Estado desempeña un rol estratégico en la consecución de las metas planteadas por el pueblo venezolano: cambiar las relaciones sociales de producción capitalista y todos los males que de allí se derivan.

    El Estado, en la transición al socialismo debe ser entendido como un proceso dialéctico caracterizado por la Negación-Transición-Superación. Sería ingenuo plantearnos un proyecto político sin tener una correlación de fuerzas favorable a los intereses de clase del proletariado a lo interno del Estado burgués, para así, poder instaurar la voluntad de las mayorías -los trabajadores y trabajadoras- sobre una minoría reaccionaria. 

    En este contexto, las recientes expropiaciones llevadas a cabo por el gobierno bolivariano buscan rescatar importantes medios de producción (alimentación, construcción, telefonía, entre otros) que están en manos de una burguesía parasitaria, incapaz de realizar mejoría alguna a los procesos productivos. Situación que se traduce en un déficit de bienes materiales, que les permite mediante las leyes de la oferta y la demanda, aunado a su condición monopólica u oligopólica -bien sea el caso-, establecer precios por encima de su valor, que en última instancia es una forma mediante la cual los burgueses le sacan del bolsillo el salario a los trabajadores y trabajadoras. 

    En virtud de ello, el Estado deberá garantizar los procesos de inversión e innovación requeridos en sectores estratégicos de la economía, a fin de generar la musculatura necesaria para que el aparato estatal se convierta en eje propulsor del desarrollo económico, armónico y con inclusión social. 

    Es sumamente hipócrita acusar al Gobierno de politizar la economía, dado que es imposible hablar de procesos sociales sin incluir el componente político e ideológico. La sociedad es la relación de las clases sociales, que se expresan en el hecho económico y político.

    El proyecto impulsado por el actual gobierno, cuenta con el respaldo de las bases populares -los trabajadores/as-, es el resultado directo de las contradicciones de clase a lo interno de la sociedad venezolana que indicaron el agotamiento del proyecto adeco-copeyano conocido como: el “puntofijismo”, que estaba perfectamente alineado con los intereses imperialistas de las grandes potencias económicas. Es precisamente sobre la base de esas contradicciones que emerge el proyecto socialista que está en marcha en el país.
     


    [1]Economista. Docente-Investigador del Centro de Estudios de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

    [2] Isaac Mencía “Expropiaciones profundizan la crisis económica”http://www.pensarenvenezuela.org.ve/publicaciones/isaac%20mencia/IM_Expropiaciones_TC-13-10-2010.pdf (Consultado el 09/12/2010).

    [3] José Guerra “El capitalismo monopolista de Estado en Venezuela”http://www.pensarenvenezuela.org.ve/publicaciones/jose%20guerra/JG_Monopolista%20de%20estado_TC_15-06-2010.pdf (consultado el 14/12/2010).

    [4] Entendemos por producto interno bruto el valor de los bienes y servicios finales producidos en el territorio de un país, durante un periodo determinado. Definición disponible en: http://www.bcv.org.ve/c1/abceconomico.asp

    viernes, 10 de junio de 2011

    Bienvenido​s al PFG en Economía Política

    La Coordinación Nacional y toda la planta docente del PFG en Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela les damos la más cordial bienvenida a ésta Casa de los Saberes, esperando que este sea el inicio de una gran relación que marcara una importante etapa en sus vidas en términos de su formación académica, política y profesional.

    Para nosotros es una responsabilidad que asumimos con todo gusto, el aportar en ésta tan importante etapa de sus vidas, para juntos participar y al mismo tiempo contribuir en la consolidación del proceso de construcción y transformación que hoy vive nuestro país en todas sus esferas.

    Los esperamos entonces a partir del mes de septiembre de 2011 para acompañarlos en la exploración de ese nuevo mundo de ideas.

    Antes de despedirme, me gustaría recordarles que las inscripciones para el PFG en Economía Política en el tramo 1 – trayecto 1 (1-1), serán el día lunes 11/07/2011, en el piso 7, laboratorio 7 X, en el horario comprendido entre las 8:30 am a 12:00 pm, y las 2:00 pm a 4:00pm.

    Saludos cordiales

    Pablo Giménez
    Coordinador Nacional

    “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”

    Karl Marx

    jueves, 5 de mayo de 2011

    ¿Estado y Economía dos categorías antagónicas?

    Los recientes acontecimientos que se están manifestando en la rama financiera de la economía real, terminan afectando a la actividad productiva como un todo, resquebrajando así el paradigma teórico sobre el cual descansa el neoliberalismo, el cual surgió como pensamiento dominante a partir del agotamiento de las ideas fordistas-keynesianas, que a su vez fueron garantes del proceso de acumulación ampliada de capital durante la época de postguerra. 
    De acuerdo con el modelo neoliberal y todo su basamento teorético, la no intervención del Estado se asumía como un mandato casi divino, que debía cumplirse al pie de la letra o de lo contrario se corría el riesgo de cometer un sacrilegio según el pensamiento hegemónico. En otras palabras, desde esta óptica el Estado es concebido como una entidad abstracta e imparcial ante la sociedad y los asuntos vinculados a la economía.
    Empero, los recientes sucesos económicos, políticos y sociales permiten constatar que el Estado lejos de ser abstracto e imparcial, es una herramienta a través de la cual las clases dominantes instauran y garantizan[1]sobre todo en situaciones de crisis– las condiciones necesarias para la acumulación y valoración del capital.
    Como ejemplo concreto, nos referiremos a la política de salvataje a través de un paquete de 700.000 millones de dólares promovido y llevado a cabo por el Estado norteamericano para adquirir los activos tóxicos en manos de las instituciones financieras que, producto de la desregulación promovida por la teoría neoliberal, derivó en la implosión financiera del 2007.
    En la Unión Europea, se aprobó otro paquete de 470.000 millones de euros[2], para comprar acciones de una banca enferma, como consecuencia de la adquisición de los denominados activos tóxicos que, gracias a la globalización de los sistemas financieros, se esparcieron por todo el sistema con una velocidad impresionante hacia las economías  del centro y la periferia.
    El gobierno británico tampoco se quedó atrás y llevó a cabo también su plan de “rescate para salvar de la quema a la banca[3] mediante una nacionalización parcial del sector financiero que implicó unos costos de 64.500 millones de euros, con el interés de apalancar los prestamos de dineros entre bancos y el otorgamiento de créditos para así imprimirle dinamismo a los negocios.
    Podríamos resumir las políticas de salvataje como una estrategia de las clases dominantes para que los agentes económicos tengan “confianza” en el sector bancario y evitar así  la “falta de confianza” que impide el óptimo funcionamiento del sector financiero como dirigente de la actividad económica en su conjunto.[4]
    Vale la pena preguntarse: ¿los trabajadores tendrán algún porcentaje de esos bancos salvados? La respuesta es clara y una sola: NO. Pareciera ingenua nuestra pregunta, pero basta sólo recordar que esa plata inyectada al sector financiero sale del bolsillo de los trabajadores que pagan impuestos o ven mermados sus salarios y sus beneficios socioeconómicos para que se hunda la nave financiera global. Y es así, como aparece nuevamente el Estado supuestamente imparcial y ajeno a la sociedad, tomando partido en función de los grupos dominantes  para utilizar ese dinero con fines distintos a los intereses de los trabajadores.
    La Organización Internacional del Trabajo, que nada tiene de crítica y socialista, resalta la importancia de los programas de seguridad social ante la actual crisis que atraviesa el sistema capitalista, sin embargo reconoce que: “Antes incluso de la actual crisis económica los sistemas nacionales de seguridad social estaban sometidos a una intensa presión política y económica. En los países industrializados el coste se consideraba demasiado elevado, mientras que en muchos países en desarrollo se consideraba simplemente inasequible. Cada vez en mayor medida, los sistemas de seguridad social se consideran útiles estabilizadores económicos en momentos de crisis.”[5] 
    La seguridad social es considerada como una política estabilizadora –sobre todo en momentos de crisis– ya que permite al trabajador un ingreso que a la postre pudiese atenuar los efectos de una recesión mediante el fomento del consumo. Pero, ¿dónde quedan las políticas de seguridad social hoy en el mundo del capital, ante los grotescos ajustes que se están implementando en los países de la zona euro?
    Las políticas de seguridad social, derivadas de la lucha de clases, ciertamente significan avances –relativos– para los trabajadores. La clase dominante no cede por voluntad propia beneficios a los trabajadores. Esto se da en un marco de conflictividad  social, donde el trabajo se revela y logra imponerse ante el capital, al menos en algunos aspectos puntuales.
    Empero, la actual situación evidencia que no podrá haber victoria de los trabajadores bajo las reglas del sistema capitalista, pues en los países de la zona euro implementan un paquete de medidas que erosiona el nivel de vida de la clase obrera. El mayor peso del ajuste recae sobre los hombros de la fuerza laboral asalariada, mientras los banqueros especuladores reciben ayudas para recobrar la confianza de un sistema financiero que pareciera desmoronarse en cualquier momento y compromete la estabilidad de la economía mundial.
    Razón por la cual el presidente brasileño Luís Ignacio Lula da Silva ha dicho que el sistema financiero de los países ricos está “podrido[6]. En tal sentido, muchos años antes el líder soviético Vladimir Ilich Lenin ya ofrecía una conceptualización lapidaria: “El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clases son irreconciliables.”[7]
    Cuando las condiciones mínimas que permiten la acumulación ampliada del capital están en peligro, aparece el “abstracto” Estado mediante un mandato divino que le permite socializar las pérdidas a toda la sociedad –específicamente a los trabajadores­–, producidas por banqueros especuladores. Para ello, ése mismo Estado compra o en su defecto adquiere  la mayoría accionaria de unos bancos llenos de activos tóxicos, generados por el boom del sector inmobiliario.
    Parafraseando a Engels y Marx, el Estado emerge del seno de la sociedad. El Estado es la evidencia material de que esa sociedad ha entrado en una contradicción insuperable dentro del sistema capitalista, dividida por antagonismos de clases. Es en este contexto que debemos percibir la respuesta que imponen las clases dominantes ante la crisis que atraviesa el sistema en su conjunto. 



    [1] Ver la concepción del Estado desarrollada por  V.I.Lenin en la obra: El Estado y la Revolución.
    [2]AFP/EFE,  “Alemania aprueba un plan de ayuda a la banca de 470.000 millones de euros”. El mundo.es, sección economía. Disponible en: http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/10/13/economia/1223885727.html (consultado el 14/07/2010)
    [3]Eduardo Suarez,  “Brown anuncia una nacionalización parcial de los bancos ante la crisis”. El mundo.es, sección economía. Disponible en: http://www.elmundo.es/mundodinero/2008/10/08/economia/1223448503.html (consultado el 15/07/2010)
    [4] Las clases dominantes reducen el problema que atraviesa la humanidad a una situación de “confianza” y la “falta de confianza” de los agentes económicos en el sector financiero. Escenario que nos parece sumamente preocupante, pues el problema radica en cómo se otorga prioridad a un sistema financiero enfermo, autónomo y desligado por completo de la economía real que está orientada –o al menos debería–a satisfacer las necesidades materiales de la sociedad.
    [5] Equipo editorial. “Hacer de la crisis una oportunidad: el papel  de la seguridad social en la respuesta y en la recuperación”, Revista de la Organización Internacional del Trabajo (Ginebra) (12-12-2009)  No. 67,          pp. 4-8.
    [6] Equipo editorial. Últimas Noticias, diario de circulación nacional, Venezuela, pág. 46. De fecha Sábado 19 de junio de 2010.
    [7] Vladimir I. Lenin (1997). El Estado y la revolución. Fundación Federico Engels, Madrid, España. pág.22

    Elio Córdova
    Investigador Docente

    Karl Marx. 05 de mayo de 1818. Un incorregible radical de 193 años

    “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa. Caussidière por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a 1795, el sobrino por el tío. ¡Y a la misma caricatura en las circunstancias que acompañan a la segunda edición del Dieciocho Brumario!

    Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su exilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal. Así, Lutero se disfrazó de apóstol Pablo, la revolución de 1789-1814 se vistió alternativamente con el ropaje de la República romana y del Imperio romano, y la revolución de 1848 no supo hacer nada mejor que parodiar aquí al 1789 y allá la tradición revolucionaria de 1793 a 1795. Es como el principiante que ha aprendido un idioma nuevo: lo traduce siempre a su idioma nativo, pero sólo se asimila el espíritu del nuevo idioma y sólo es capaz de expresarse libremente en él cuando se mueve dentro de él sin reminiscencias y olvida en él su lenguaje natal.

    (…) En esas revoluciones, la resurrección de los muertos servía, pues, para glorificar las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas, para exagerar en la fantasía la misión trazada y no para retroceder ante su cumplimiento en la realidad, para encontrar de nuevo el espíritu de la revolución y no para hacer vagar otra vez a su espectro.

    La revolución social no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revolución (futura) debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido.”

    Luis Salas
    Investigador Docente
    PFG Economía Política UBV

    Seminario: “VIGENCIA DEL MARXISMO”

    Asamblea Nacional, Salón “Simón Rodríguez”, Piso 8. Edificio “José María Vargas”.
    El marxismo y su impacto en la base teórica de la Revolución Bolivariana

    Jueves 5 de mayo:
    9:30 a.m.


    9:50 a.m.


    10:20 a.m.


    11:00 a.m.

    11: 40 a.m.

    12:30 a.m.

    2:30 p.m.


    3:10 p.m.
    Presentación del evento a cargo del licenciado Pedro Sassone, director general de Investigación y Desarrollo Legislativo.

    Instalación a cargo del diputado Fernando Soto Rojas, presidente de la Asamblea Nacional  

    Conferencia del Dr. Luís Damiani Bustillos: Contexto histórico del marxismo: crisis y evolución del marxismo

    Conferencia del Dr. Nelson Guzmán: Fuentes filosóficas del marxismo

    Intercambio de ideas.

    Almuerzo

    Conferencia del Soc. Orlando Yajure: “La vigencia del marxismo y las luchas de hoy.”  
     
    Intercambio de ideas.
    Viernes 6 de mayo
    9:15 a.m.


    9:30 a.m.


    10:10 a.m.

    10:50 a.m.

    12: 00 a.m.

    2:30 p.m.


    3:10 p.m.
    Presentación a cargo del licenciado Pedro Sassone, director general de Investigación y Desarrollo Legislativo

    Conferencia del diputado Jesús Faría: Marx y la economía política: Estudio del Capital

    Conferencia del Dr. Carlos Lanz: El debate de la ideología en Marx

    Intercambio de ideas.

    Almuerzo

    Conferencia del doctor Rubén Alayón: Vigencia del marxismo en la Revolución Bolivariana.

    Intercambio de ideas.

    Una mirada al marxismo desde Ludovico Silva
    Lunes 9 de mayo
    9:30 a.m.


    9:50 a.m.

    10:30 a.m.

    11:10 a.m.

    12: 00 m.
    Presentación a cargo del licenciado Pedro Sassone, director general de Investigación y Desarrollo Legislativo.

    Conferencia del doctor Nelson Guzmán: La plusvalía ideológica.

    Conferencia del doctor Eddy Gómez: La contracultura

    Intercambio de ideas.

    Almuerzo
    Martes 10 de mayo
    9:30 a.m.


    9:50 a.m.


    10:30 a.m.

    11:20 a.m.
    Conferencia del profesor Luís Felipe Bellorín: Teoría del Socialismo en la obra de Ludovico Silva.

    Conferencia del doctor José Jesús Villa Pelayo: Ludovico: literatura y revolución en socialismo.

    Intercambio de ideas.

    Clausura y entrega de certificados. 

    Antes que la (¿nueva?) crisis nos alcance: renta de la tierra, acumulación y crisis. Juan Kornblihtt en la EPEP


    En momentos en los cuales la pregunta no es si un nuevo descalabro económico global similar o peor al de 2008 se producirá sino cuándo (si es que no comenzó ya), vale la pena detenerse a revisar los fundamentos sobre los cuales se erigen nuestros famosos “modelos”. Y es que, contrario a lo que dicta la sabiduría popular, no siempre -ni en todo lugar- la experiencia enseña, por lo que es posible que marchemos sin mucha conciencia -o a pesar de ella- hacia la comisión de los mismos errores que tan caro nos han costado en un pasado demasiado reciente.

    En vista del análisis de estos temas -que son el leiv motiv de la Escuela Popular de Economía Política- este lunes 09 de mayo nos estará visitando el historiador argentino de la UBA-IIGG, el CONICET y militante del colectivo “Razón y Revolución” Juan Kornblihtt. Con él, estaremos conversando sobre commodities, términos del intercambio, soja, petróleo, salarios, inflación, devaluación y demás perlas tanto de nuestros modelos de desarrollo como del capitalismo contemporáneo.

    La conversa lleva por título “Renta de la tierra, acumulación y crisis en Argentina y Venezuela“.

    Los esperamos a todos y todas este lunes 09, a las 6 y 30 en la sede de la Escuela Popular de Economía Política:  Ateneo Popular de Caracas, Calle Vargas, entre Av. Las Ciencias y Av. El Estadio, Quinta Alnonorsi, Los Chaguaramos (diagonal a la Panadería Opera Deli, a tres cuadras de la UBV en sentido Santa Mónica).