03 Febrero 2014
PRONUNCIAMIENTO
El Programa de Formación de Grado y el Centro de Estudios en
Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela se
pronuncian en torno al chantaje y acoso económico que la burguesía ha
impuesto al pueblo venezolano, la cual
consideramos como una expresión clara de la lucha de clases que hoy se
vive en nuestro país y que desde el Gobierno Bolivariano se ha
denominado en su fase actual como Guerra Económica. Al respecto
nosotros, cientistas sociales de la Patria de Bolívar y Chávez,
comprometidos con el cambio profundo de la sociedad, planteamos lo
siguiente:
1. Las decisiones tomadas en 2013 y lo que va del 2014 por el
Ejecutivo Nacional han sido tomadas en medio de un contexto
extraordinario. Como todo el mundo es testigo, han tenido que formularse
en medio del recrudecimiento de la lucha de clases llamada guerra
económica, y que atenta contra la economía del país. Esta guerra llevada
a cabo por parte de factores endógenos y también exógenos, tiene
múltiples objetivos y modalidades, pero su fin último puede resumirse en
lo siguiente: volver a controlar de una vez y para siempre la renta
petrolera y la riqueza nacional, al tiempo de someter los intereses de
las grandes mayorías bajo los designios del lucro fácil, la avaricia, la
corrupción, la usura y la especulación propios del Sistema Capitalista.
2. Esta guerra económica no es nueva, si bien la enfermedad y
posterior fallecimiento del presidente comandante Hugo Chávez Frías hizo
que sus promotores la radicalizaran. Es la repuesta de la Burguesía a
la determinación del pueblo explotado de construir una nueva sociedad,
se trata de una guerra larga y que ha resultado muy costosa para el
país, emprendida -como decimos- con el fin de destruir la posibilidad de
la transformación de la sociedad y la vuelta al control absoluto de la
renta petrolera en detrimento de las mayorías que actualmente se
benefician de ella. El capítulo que actualmente enfrentamos se remonta
al menos al año 2007, cuando a través de diversos mecanismos
fraudulentos sectores ligados al capital financiero especulativo y el
comercio importador buscaron recuperar para su provecho la renta
petrolera que, tras el triunfo sobre el golpe de Estado de 2002 y
sabotaje petrolero de 2002-2003, el gobierno revolucionario puso al
servicio del desarrollo nacional y políticas de inclusión y justicia que
hoy son reconocidas y hasta imitadas a lo largo y ancho del mundo.
3. La intervención y posterior nacionalización de una serie de
bancos dedicados a la especulación, al fraude y la usura constituyeron
las primeras acciones tomadas por el presidente Chávez en defensa de los
intereses nacionales contra esta guerra. Y es que debe recordarse que
ante la inexistencia de un sector financiero público fuerte como el que
existe hoy, el Estado venezolano confió a la banca privada y en general
el sector financiero nacional la administración de los recursos
generados por la República ¿Cuál fue la respuesta del sector financiero
nacional? Pues malversar dichos recursos fugándolos del país o
desviándolos hacia el mercado negro, colocarlos en operaciones riesgosas
e irresponsables que pusieron en peligro de quiebra a la Nación toda.
4. De esas fechas data el repunte del problema inflacionario en el
país. Después de ser llevada en 2005 a casi un dígito (14%) por una
serie de políticas tomadas por el gobierno nacional, la inflación
comenzó a remontar por los juegos especulativos de factores ligados al
sector financiero y el comercio hasta llegar a un pico de 30% en 2008,
manteniéndose desde entonces por encima de los 20 puntos hasta el salto
extraordinario de 2013. Debemos tomar en cuenta que el registro de 2005
constituye un logro mayor de la política oficial tanto en cuanto vino
precedido del sabotaje petrolero que llevó la inflación por encima de
30% luego de un 12% histórico en 2001. Ese mismo sabotaje le costó al
país más de 20 mil millones de dólares en pérdidas y una caída global
del PIB cercana al 30%. En comparación, la República Árabe Siria, tras
tres años de cruenta guerra contra la invasión de fuerzas terroristas
financiadas y armadas por países vecinos y la OTAN, ha visto caer el
suyo en un 18%. En pocos meses, la “cívica” coalición oposicionista
venezolana casi la duplica.
5. Pero de esas fechas también data otra práctica: el llamado
“raspacupismo”. ¿Y por quién fue promovida? Pues por agentes de la banca
privada y particularmente las casas de bolsa, todas las cuales debieron
ser cerradas acusadas de fraude, usurpación de identidad, asociación
para delinquir e instigación al delito, pues los ejecutivos de dichas
casas de bolsas involucraban a sus trabajadores, a las familias de esos
trabajadores y en general a todo aquel o aquella que pudieran involucrar
en sus prácticas fraudulentas. Debemos tomar en cuenta que al igual que
pasó con el golpe de abril de 2002 y con el sabotaje petrolero, los
voceros de la oposición nacional y los “expertos” economistas que hoy se
pronuncian contra la política oficial salieron en defensa de los
especuladores y estafadores en nombre de esa patente de corso que llaman
“iniciativa privada”.
6. Los actuales controles cambiarios y de precios han sido en este
sentido consecuencia y no causa de la inflación y la especulación en
nuestro país. Independientemente de lo que digan los sesudos “analistas”
y “expertos” oposicionistas, una simple revisión cronológica de los
últimos 20 años demuestra que la inflación, la especulación y la fuga de
capitales han sido mayores cuando no existen controles, y que tales
males solo han podido ser contrarrestados justamente a partir de las
medidas de regulación impuestas por el Ejecutivo Nacional. Los
“expertos” nos dicen: “Es menester levantar los controles y desmantelar
las regulaciones excesivas para sincerar los precios de los bienes y
servicios que se transan en el mercado interno.” “En cualquier sociedad
avanzada el mecanismo que regula la tasa de ganancias es la competencia”
“El problema de fondos son los controles”, etc. Qué nos enseña la
historia: pues que los niveles más altos de inflación (así como de
desempleo, violencia y miseria generalizada) que ha padecido este país
corresponden a los años en que sus milagrosas recetas fueron aplicadas.
Cuando en 1989 se levantaron todos los controles para “modernizar” la
economía la inflación remontó a 81% y en 1996 trepó hasta un histórico
103%. Para colmo, los patronos agrupados en FEDECAMARAS en complicidad
con el Gobierno y la extinta CTV, acordaron congelar los salarios, lo
que ocasionó una disminución real de los ingresos del 80%. De hecho,
sólo en el quinquenio 1992-1996, la inflación acumulada fue de 995% y
los salarios sólo crecieron 67%, lo que significa una caída real del
ingreso de 93%. Todas las cosas que nos dicen ahora que hay que hacer se
hicieron esos años con estos estrepitosos resultados. Así que si de
fracaso de políticas se trata, no hay políticas más fracasadas que las
postuladas por los voceros económicos de la derecha nacional.
7. Lo que se pretende ocultar desde el lado de quienes defienden las
estructuras de apropiación, es que la inflación es el síntoma que
evidencia el poder de actores económicos específicos y muy bien
identificados para aumentar su tasa de ganancia por elevación arbitraria
de los precios de venta. En la mayoría de los países, las burguesías
explotan a la clase trabajadora preferentemente en la esfera laboral
mediante la reducción del precio de la fuerza de trabajo (es decir,
haciéndola trabajar más por menos). Pero en nuestro caso, dada la
protección legal que gozan los trabajadores y trabajadoras, la
apropiación del excedente y el proceso general de explotación
capitalista se ha volcado a la esfera del consumo. O dicho en términos
más simple: el salario justo garantizado por el Estado revolucionario a
los trabajadores y trabajadoras, la burguesía procura quedárselo
mediante precios abusivos cuando dichos trabajadores y trabajadoras se
transforman en consumidores. Esto no quiere decir, sin embargo, que no
se les explote también en la esfera del trabajo. Como bien es sabido, en
el sector privado local los salarios son sensiblemente menores
comparados con el sector público, pero además, abiertamente desiguales
entre obreros y empleados “rasos” y el personal de “alto nivel” los
cuales se llevan la parte del león junto a los patronos que gozan de
altas tasas de ganancias mientras el grueso de los empleados subsiste
con el mínimo o un poco más.
8. Hoy día salen en coro de nuevo todos aquellos que el año pasado
decían que la inflación y la escasez eran causada por los controles, la
falta de divisas y en general por el fracaso de la política económica,
siendo que para ellos era un invento o excusa del gobierno lo que se
decía en torno a la especulación y el acaparamiento y el desvío de las
divisas preferenciales otorgadas por el Estado hacia el mercado ilegal o
su fuga. En una demostración de amnesia histórica radical con respecto a
lo que todos y todas pudimos ver a través de las cámaras de televisión
hace solo un par de meses, hoy pretenden actuar y hablar como si nada de
eso pasó, como si DAKA nunca existió o lo de Maderas Imeca fue fruto de
la imaginación febril de algún guionista. Pero en realidad, más que de
amnesia se trata de complicidad, complicidad que los lleva como siempre
ha solidarizarse con los especuladores y estafadores que les pagan para
mentir y manipular.
9. La verdad no se puede ocultar, al menos no para siempre. Y la
verdad es que los receptores de divisas del Estado cometieron delitos al
incumplir el fin para el cual les fueron otorgadas esas divisas. Lo
peor, es que de haber obrado conforme a Ley importando y vendiendo a
precios ajustados a sus reales costos, sin acaparar ni desviar para el
contrabando los bienes que están obligados a poner al alcance de los
consumidores, es decir, de haber procedido de la manera correcta,
habrían tenido seguramente al final la misma ganancia global pero las
necesidades de la Sociedad habrían sido satisfechas en mayor medida, con
mejor efecto en el PIB, sin el exagerado repunte de la inflación y el
consiguiente malestar que provocaron las prácticas ilegales arriba
detalladas. La intervención del gobierno nacional a finales del año
pasado así lo demostró: ninguno de los comercios inspeccionados y cuyos
precios fueron ajustados puede decir que sufrieron pérdidas. Al
contrario. Al ser ajustados los precios, los márgenes de venta
aumentaron pues muchas más personas pudieron acceder a los bienes que
les eran negados por los precios abusivos. Los comerciantes ganaron, los
consumidores también y en general el país ganó. Eso es lo que se
necesita, eso es lo que la mayoría honesta del país reclama y esto es lo
que el gobierno nacional en defensa de los intereses de esa mayoría
honesta está obligado a garantizar.
10.La experiencia con el tema de las empresas “expropiadas” no
enseña la necesidad de aumentar y diversificar la producción bajo
criterios distintos al lucro individual y la visión monopolista de
reducir la producción para aumentar los precios. Se ha dicho a este
respecto que se trataba de empresas productivas que vieron su producción
mermar una vez que pasaron a manos del Estado y los trabajadores. Pero
ni una cosa ni otra son ciertas. La mayor parte de ellas estaban
quebradas al momento de la intervención y en un acto de solidaridad con
los trabajadores, el Estado buscó alternativas para hacerlas producir de
nuevo. Y las que no estaban quebradas, se limitaban a especular con la
reventa de materias primas a precios subsidiados obteniendo ganancias
exorbitantes o desviando las divisas preferenciales que le eran
otorgadas. Ahora, varias de esas empresas son productivas y trabajan en
función de satisfacer las necesidades sociales y no el lucro
especulativo individual.
11.Desde el Programa de Formación de Grado y Centro de Estudios en
Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela apoyamos el
proceso revolucionario y de transformaciones políticas y sociales bajo
el liderazgo del gobierno nacional y al presidente Maduro en su lucha
contra la especulación y la usura. Lo acompañamos en su valiente tarea
por mantener el legado del presidente Chávez en cuanto garantizar un
futuro de inclusión y bienestar para la humanidad toda y no para unos
pocos privilegiados. Por otra parte, hacemos un llamado a todos los
sectores de la vida nacional a sumarse al debate de ideas, pues si hay
un momento de la historia de este país en donde el pueblo ha podido
debatir y decidir sobre su rumbo y el rumbo de su economía es justamente
éste, muy distinto a los tiempos cuando todo se decía en las oficinas
del FMI y el BM para que los burócratas de aquí las ejecutaran y sus
“expertos” las validaran. Por último, aunque no menos importante,
invitamos también a todos y todas a sumarse a los esfuerzos por tener
una Venezuela productiva, próspera, que garantice su soberanía económica
como condición de su soberanía política. Los resultados nefastos del
egoísmo, la especulación y la usura como forma de vida los podemos ver
hoy día en la crisis que sacude a la mayoría de las economías del mundo y
particularmente la europea y norteamericana. Pero mientras allá crece
la desigualdad y las personas se quedan sin vivienda, sin trabajo y sin
futuro, aquí se construye una alternativa distinta donde la desigualdad y
el desempleo descienden, más personas acceden a viviendas y todos y
todas tenemos oportunidades. Debemos luchar en colectivo y
corresponsablemente para que eso siga siendo así, de la seguridad, la
prosperidad y la felicidad de cada uno depende la seguridad, la
prosperidad y la felicidad de todos.
lunes, 3 de febrero de 2014
sábado, 14 de septiembre de 2013
Precios, especulación y guerra económica. Diez claves.
1. La inflación no es una distorsión de los mercados. Es una operación de transferencia de los ingresos y de la riqueza social desde un(os) sector(res) de la población hacia otro(s) por la vía del aumento de los precios. En lo fundamental, esta transferencia se produce desde los asalariados hacia los empresarios, pero también desde un fracción del empresariado hacia otra fracción de los mismos. O dicho de manera más clara: en la inflación se expresa la lucha de fracciones o sectores empresariales (en especial los más concentrados) por incrementar sus ganancias a costa del salario de los trabajadores (es decir, de la mayoría de la población) pero también con cargo a las ganancias de otros sectores empresariales en especial los pequeños, medianos y menos concentrados. Adicionalmente, tal y como ocurre actualmente en Argentina o como ocurrió durante el gobierno de Salvador Allende, la inflación se usa como herramienta de lucha política. Para presionar a gobiernos, imponer intereses o simple y llanamente conspirar desesperando a la población, desmoralizándola y atizando el odio en la misma al confrontarla entre ella. Es por este motivo que en los casos en que se le utiliza abiertamente como herramienta de lucha política el correlato es la escasez: es la condición necesaria para imponer la lógica de la sobrevivencia del más fuerte, que en este caso se expresa a través del que tiene más plata al momento para comprar o el que llega más rápido y se lleva toda la existencia en una especie de saqueo organizado. La inflación es el correlato económico del fascismo político.
2. Una de las primeras conclusiones que se pueden sacar de lo anterior es que no tiene mucho sentido seguir hablando de “inflación y escasez” cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento. Pero la diferencia entre los términos no es solo nominal: es de sentido. En el primer caso, pareciera como si tales cosas ocurren de manera accidental y no deseada, más allá de la voluntad de los comerciantes quienes según las teorías dominantes se reducen a ser “tomadores de precios”, o en última instancia, reaccionan racionalmente ante las amenazas de la irresponsable intervención estatal. Pero en el segundo caso queda en evidencia el conflicto poder involucrado en la dinámica de la formación de precios. No se trata de accidentes ni de desequilibrios si no de prácticas deliberadas puestas en función de propósitos deliberados. Claro que cuando estas prácticas se producen tienden a reproducirse más allá de sus responsables inmediatos y se generalizan. De tal suerte, el pequeño o mediano comerciante afectado por los precios impuestos por el proveedor oligopólico necesariamente sube los suyos pues de los contrario correrá el riesgo de sufrir pérdidas. Pero también pasa que pequeños comerciantes especulan incluso muy por encima de las grandes empresas aprovechándose de sus vecinos y conocidos, tal y como somos testigos tanto en zonas rurales como populares pero también en zonas urbanizadas.. Esto último es uno de los efectos más perversos de las prácticas especulativas y acaparadoras como estrategia de captación de ganancias extraordinarias, y a su vez, una de las razones por las cuales es tan difícil combatirlas
3. El problema del aumento de los precios en nuestro país, así como los conexos de especulación y el acaparamiento, no podrán solucionarse satisfactoriamente, en términos justos y definitivos mientras no se cambie la manera unilateral e interesada de ver dichos asuntos, esta es: la teoría económica transformada en sentido común y expresada con distintos grados de intensidad tanto por ciertas izquierdas como por derecha según la cual dicho aumento de precios consiste en un problema inflacionario derivado particularmente de la intervención del Estado en el libre juego de la oferta y la demanda en medio de mercados que, por su propia naturaleza, tendería al equilibrio si se elimina dicha intervención. Dicho en otras palabras, lo que sostengo para el caso de la economía es lo mismo que todo médico (y también todo paciente) sabe que aplica para el caso de la medicina: si se falla en el diagnóstico necesariamente se falla en el tratamiento, de modo tal que se corre el riesgo no solo de no curar la verdadera enfermedad sino de agravarla al tiempo que se causan males secundarios debidos a la aplicación de un tratamiento incorrecto. En nuestro caso, el mal diagnóstico comienza cuando se habla de “inflación” para referirse al problema de los altos precios de los bienes y servicios. Y sigue cuando se afirma que dicho problema es causado por la intervención del Estado –bien controlando los precios, bien aumentando unilateralmente los salarios, bien subsidiando los productos o bien emitiendo dinero para aumentar ficticiamente la demanda (el clásico tema del Estado populista que “regala” el dinero a los pobres a través de becas, etc.)- en medio de una realidad que sería armónica de no mediar dicha intervención. El lugar del paciente más que “la economía venezolana” en términos abstractos aquí lo ocupan los consumidores (que a su vez son trabajadores asalariados en su gran mayoría, o pequeños productores y comerciantes que se ven espoleados por los más grandes) que deben cobrar mayor conciencia no sólo de que el conocimiento de los males que lo afectan es condición esencial para iniciar la recuperación y eliminar los padecimientos, sino que su papel debe ser más activo para que sea efectiva dicha recuperación.
4. El afirmar que la inflación se debe a un desbalance entre producción y consumo, siendo que este último sobrepasa la capacidad de la primera, es repetir una matriz tanto falsa como peligrosa. Si este último fuese el caso entonces en Venezuela hubiese hiperinflación desde los años cincuenta porque desde mediados de aquella década tal desfase existe en mayor o menor grado. Pero además, aunque bien es cierto que dicha brecha es propiciadora de la subida de los precios no explica por qué suben, pues en última instancia lo que lo explica es que en situaciones como esas los vendedores aprovechan para aumentar sus márgenes de ganancias a costilla de los compradores. El que eso parezca normal es precisamente el mejor indicador del problema, en el sentido de la manera cómo se naturaliza la práctica capitalista. Lo que quiero decir es que en una situación de escasez –real o ficticia, accidental o provocada- o donde la demanda de la población está muy por encima de la capacidad de satisfacerla bien por la producción interna o bien por las importaciones, no supone de suyo que los precios aumenten. Los precios aumentan no por la escasez en sí misma si no por las relaciones en medio de las cuales se producen que, en el caso de las economías capitalistas están mediadas por el afán de lucro individual a través de la explotación del otro -el egoísmo, tal y como lo llamó bien temprano Adam Smith o la “maximización de los beneficios”, tal y como lo dirían más tarde elegantemente los utilitaristas y neoclásicos. Ese egoísmo y el marco de competencia sobre el cual se da es lo que lo propicia y explica.
5. La inflación no existe: en la vida real, esto es, cuando una persona va a un local y se encuentra con que los precios han aumentado no está en presencia de una “inflación”. En realidad, lo que tiene al frente es justamente eso: un aumento de los precios, problema del cual la inflación en cuanto teoría y sentido común dominante se presenta como la única explicación posible cuando en verdad es tan solo una y no la mejor. Se presenta como la única posible porque es la explicación del sector dominante de la economía en razón de la cual se la impone al resto. En tal sentido, debemos ver cómo se forma y cómo funciona esta idea, pero sobre todo qué cosa no nos muestra, qué cuestiones claves no nos deja ver ni nos explica tras todo lo que dice mostrarnos y explicarnos como obvio.
6. El control de precios en los mercados es un falso problema porque en los mercados los precios siempre están controlados: en realidad, cuando los economistas se refieren al control de los precios como problema se están refiriendo al control de precios del Estado. Para la mayoría de ellos, debe dejarse que el “libre juego” de la oferta y la demanda se realice y autorregule los mercados. Sin embargo, en la única economía donde esa autorregulación funciona es en la de los manuales con que estudiaron dichos economistas. En un mercado suele suceder que los precios son impuestos por los productores y los ofertantes. Y en el caso venezolano eso es todavía más cierto dadas las condiciones oligopólicas y monopólicas de producción y comercialización. En este sentido, la opción al que el Estado controle los precios es que los precios sean controlados por los comerciantes y los productores, los cuales dadas las asimetrías correspondientes tenderán –como viene ocurriendo en la práctica más allá de la regulación- a imponerle al consumidor condiciones que van en desmedro de sus intereses. Por lo demás, argumentar que hay que eliminar un control de precios porque es malo, no cumple con su cometido, hace que suban más los precios, que se cree un mercado negro, el contrabando o la fuga de divisas, es tan absurdo como decir que hay que eliminar el código penal o las cárceles porque las autoridades no pueden meter a todos los delincuentes presos o existe impunidad. Nadie en su sano juicio pensaría eso. Si el control de precios no funciona o tiene fallas hay que mejorarlo pero no quitarlo pues quitarlo no soluciona el problema. Si el Estado no controla los precios los precios seguirán siendo controlados y nunca existirán mercados perfectamente equilibrados por la “mano invisible” del mercado. Eso ya lo sabía el mismísimo Adam Smith. Los precios serán impuestos por los productores y comercializadores tácita o concertadamente en perjuicio de los consumidores. La metáfora de la mano invisible inventada por Adam Smith y abusada por los economistas vulgares sólo sirve para invisibilizar las manos de quienes en verdad controlan y regulan la producción y comercialización de bienes y por tanto los precios.
7. En nuestro país el problema de los precios no comenzó hace 14 años. Y en honor a la verdad tampoco empezó con los adecos o el puntofijismo, sino que forma parte de una característica intrínseca al tipo de capitalismo desarrollado a partir de la llegada del petróleo. Lo que se quiere decir en términos generales es que la economía capitalista venezolana se ha caracterizado a lo largo de su historia por tener precios altos, lo cual se ha traducido en las tasas históricamente altas de acumulación y distribución desigual del ingreso observadas en nuestro país
8. El problema de los precios, dado lo anterior, deriva de un problema: el de la creación, distribución y acumulación de la riqueza una vez creada. Los precios altos no son un indicador de mercados distorsionados, es la expresión de la lucha de clases dentro de la sociedad capitalista venezolana.
9. El control de precios por sí solo no elimina el problema. Es necesario pero no suficiente y de hecho puede agravarlo sino se toman medidas complementarias al nivel de la producción (aumentar la oferta de bienes y servicios producidos y ofertados), pero también cambiar las relaciones de producción para evitar que la acumulación y la ganancia sigan determinando a las relaciones entre las personas. Sustituir la acumulación individual y la explotación como principio organizador de lo económico y social por un modelo productivo basado en la lógica de lo común, lo cual por cierto también incluye la creación de un novedoso y sistema bancario, financiero y de intermediación distinto al privado pero también la público, que debería erigirse a partir de la experiencia de la banca comunal con un doble propósito: por una parte, financiar y reproducir el “socialismo productivo”; pero por la otra reducir y al largo plazo evitar que la renta petrolera, el presupuesto público en general y los propios recursos “hechos en socialismo” sigan drenando al capital financiero y comercial aumentando las condiciones de desigualdad, atrofia y concentración que caracterizan a nuestra economía y por tanto a nuestra sociedad.
10. La guerra económica no es contra el gobierno, es contra la población toda. Conspirar a través de lo económico contra el gobierno es un pre-requisito necesario para la burguesía nacional y transnacional en vista de profundizar su guerra estructural y mucho más prolongada contra la población trabajadora. Es decir, la guerra contra el gobierno es una guerra derivada de la guerra originaria, la que involucra a los capitalistas contra los asalariados, en la medida en que la política económica del chavismo se ha basado en una distribución más equitativa del ingreso al tiempo que ha excluido a la burguesía del control del Estado, aspecto este clave para su práctica histórica de acumulación de capitales en cuanto el capitalismo en Venezuela se desarrolló históricamente como un capitalismo de y desde el Estado. En tal virtud, no es solo el gobierno el responsable de enfrentarla y ganarla sino la población toda, incluso aquella que no comulga con el actual gobierno pero que igual se ve afectada. Ganar esta guerra significaría avanzar un poco más en vista a crear una economía más democratizada y menos sujeta al malandreo de los pranes (viejos y nuevos) que durante décadas han usufructuado la riqueza nacional y mundial.
martes, 28 de mayo de 2013
La economía política después de Chávez: el legado y sus desafíos. Convocatoria y bases para el segundo número de La gaceta económica.
La gaceta económica
Crítica
y economía política latinoamericana
La gaceta económica es una revista arbitrada, dedicada a la
investigación y prácticas críticas en torno a la economía política de
Latinoamérica y el sur.
La gaceta económica es un proyecto editorial del Centro de
Estudios y el Programa de Formación de Grado de Economía Política de la
Universidad Bolivariana de Venezuela. La publicación, junto al CEEP y el PFG, se
propone articular una red de cientistas sociales e investigadores en torno a la
reflexión e indagación en economía política.
La revista
privilegia los estudios y reflexiones que busquen comprender la realidad
latinoamericana y del sur, las prácticas y estructuras económicas, sociales y
políticas, así como las transformaciones en curso en la región. De igual forma,
plantea una mirada de la situación mundial desde una perspectiva periférica. El
estudio de las prácticas comunitarias y el análisis de las iniciativas que
tengan como cometido la transformación progresista de la sociedad también
tienen cabida en La gaceta económica.
La revista
recoge en sus páginas y en sus distintas secciones el pensamiento económico, el
análisis teórico, la filosofía política, la antropología económica, la
sociología histórica y económica y la discusión epistemológica en torno al
fenómeno de la producción y la reproducción de la vida.
Las
colaboraciones se deben enviar al Consejo editorial de La gaceta económica antes de la fecha de cierre de la convocatoria,
a la siguiente dirección de correo electrónico: lagacetaeconomicaubv@gmail.com
Convocatoria
La economía política después de Chávez: el legado y sus desafíos.
Cierre de la convocatoria: 10 de agosto de
2012
Cuando
Hugo Chávez se dio a conocer en 1992 nadie —ni él mismo— podría haber previsto
la profundidad de los cambios que generaría su figuración pública. Para
entonces, Venezuela era un país poco o mal conocido, atrapado en una vorágine
de crisis de todo tipo, corrupción y violencia que desentonaba con un mundo que
si bien no andaba necesariamente mejor, al menos presentaba un rostro
oficialmente optimista. Había caído el muro de Berlín y también la URSS,
mientras los Estados Unidos se erigía como la potencia más poderosa de la
historia. Eran los “felices noventa” de neoliberalismo, nueva economía,
multiculturalismo y flexibilidad: los países centrales parecían avanzar
indetenibles hacia el futuro promisorio, las economías se mostraban boyantes,
los mercados mundiales cada vez más repletos y dinámicos, y hasta hubo quién se
atrevió a asegurar que se había llegado al “fin de la historia”. Si uno era lo
suficientemente listo para dejarse llevar y olvidarse de todas las viejas
promesas revolucionarias de finales tan estrepitosos, la vida prometía ser más
fácil.
Fue en este
contexto —en 1998— que Hugo Chávez gana la presidencia e inicia una cruzada
política por cambiar el curso de su país. Sin embargo, por una serie de razones
dicha cruzada se vio andando mucho más allá de las fronteras venezolanas. Al
principio, ciertamente, parecía una especie de Quijote: el líder exótico de un
país exótico que llamaba en la ONU o la OEA a cambiar al mundo, superar el
capitalismo y desafiar a los Estados Unidos. No obstante, en ese ínterin se
dedicó a recorrer el país y el mundo todo, sumando aliados y convenciendo a
incrédulos, reuniéndose con tirios y con troyanos, levantando amores y
rencores, admiración y desprecio, haciéndose de grandes amigos y feroces
enemigos mientras transformaba su cruzada en una aventura revolucionaria que
con el tiempo se declararía socialista, y cuyas dimensiones cuesta “por ahora”
valorar en su justa dimensión.
Como
quiera, el mundo que vio nacer, aparecer y hacerse líder revolucionario a Hugo
Chávez ya no es el mismo. Muchos factores han influido en dicho cambio, pero no
cabe duda que una cuota importante de responsabilidad le corresponde. Para
decirlo en una frase: contribuyó
enormemente en el actual cambio de las correlaciones de fuerza a nivel
planetario. Pero más aún, a que la crisis del capitalismo haya tomado a las
grandes mayorías planetarias (en especial las periféricas) en una actitud
totalmente distinta a la indiferencia, el cinismo y la pasividad, a que pese a
todo hoy se cuente con una mayoría activa que por distintos medios y bajo
distintas formas de lucha trata una vez más de cambiar al mundo. En algún
punto, Chávez dejó de ser el Quijote peleando en solitario contra molinos de
viento para convertirse en el mensajero de lo que, Bloch mediante,
aún-no-ha-llegado-a-ser.
Con este
número especial de relanzamiento, La
gaceta económica quisiera rendirle homenaje a su figura de una manera muy particular:
dando cuenta del legado en una materia donde la lucha contra el capitalismo se
vuelve —por razones obvias— especialmente feroz, pero además donde el análisis
requiere despegarse lo más posible de la doxa y las episteme dominantes. A este
respecto, nos interesa revisar su legado económico tanto en el orden práctico
como en el teórico. En el entendido que no sólo nos interesa dar cuenta de qué
hizo o dejó de hacer, si no especialmente y sobre todo qué se continúa
haciendo, hacia qué rumbos marcha la revolución bolivariana y cuáles son los
retos que enfrentan sus herederos tras su partida física, en la no sencilla
tarea de dar continuidad y hacer irreversible su lucha enconada contra la
desesperanza y la barbarie capitalista.
Para
discutir la convocatoria sugerimos, entre otras, las siguientes líneas de intervención:
- Hugo Chávez y la economía política
- El petróleo, el Estado y el socialismo
- Las comunas, el territorio y la economía
política
- La participación política y la economía
social
- La revolución bolivariana y la economía
regional
- El socialismo y la cooperación sur-sur:
ALBA y SUCRE
- La revolución bolivariana, la UNASUR y la CELAC
- El Estado y los sectores estratégicos de la economía
- El socialismo, el Estado y las empresas de producción socialistas
- El ambiente y la economía política de la revolución
- El capital, la banca y la economía popular
- El socialismo, la legislación y los derechos económicos
- América Latina y la crítica de la economía política
Consejo editorial
La
gaceta económica. Crítica y economía política latinoamericana
Centro de Estudios de Economía Política
Programa de Formación de Grado en Economía
Política
Universidad Bolivariana de Venezuela
Los Chaguaramos, Caracas
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inclusión.
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otras condiciones. Los derechos de los textos quedan con cada uno de los
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Economía Política de la UBV.
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en archivo digital al correo electrónico lagacetaeconomicaubv@gmail.com antes
de que culmine la fecha de recepción que será entre el 1 de junio y el 15 de agosto de 2013.
Los artículos y demás colaboraciones deben
ser presentados a espacio y medio, formato carta en una configuración de página
común.
La extensión del artículo será de mínimo 5.000
palabras y máximo 9.000 palabras, incluyendo notas y referencias
bibliográficas. Si el trabajo sobrepasa los límites establecidos, el autor
deberá acomodar el texto a las indicaciones del Consejo editorial antes de ser
remitido a los evaluadores externos.
La revista también incluirá recensiones de
libros, notas de investigación y noticias de libros. Las recensiones de libros
tendrán una extensión aproximada de 1500 palabras, debiendo especificarse el
autor, título, editorial, lugar y fecha de publicación de la obra reseñada.
Las notas de investigación, con una extensión
de entre 3000 y 5000 palabras, deberán referirse a un estudio o investigación
en curso y permitirán la anticipación de algunos resultados, aunque estos sean
provisionales. Finalmente, también se anima a los autores
a contribuir en la sección de noticias de libros, incluyendo información sobre el autor, título, editorial, lugar y fecha de publicación, así como un breve párrafo (aprox. 150 palabras) de síntesis del contenido.
a contribuir en la sección de noticias de libros, incluyendo información sobre el autor, título, editorial, lugar y fecha de publicación, así como un breve párrafo (aprox. 150 palabras) de síntesis del contenido.
La primera página del manuscrito debe incluir
el título, nombre del autor/es, filiación, cualquier nota referida al título,
dirección a la que deben enviarse las pruebas y el número de fax o el correo
electrónico del autor principal para poder acelerar las comunicaciones.
El texto principal del artículo debe ir precedido de un resumen en castellano y cualquier otra lengua oficial de la CELAC. Este no debe exceder las 150 palabras. Asimismo se escribirán cinco palabras clave en castellano y en el idioma que se haya escogido para el resumen.
Aparato crítico, citas y
referencias
El aparato crítico de La gaceta económica se basa en el sistema de la American
Psychological Association (APA).
Publicaciones
periódicas (revistas especializadas)
Autor, A. (año). Título del artículo. Nombre de la revista, volumen (Número),
páginas.
Publicaciones no
periódicas (libros, folletos y capítulos en libros)
Citas
Si la cita tiene una extensión de 40 palabras
o menos, se considera corta y debe ser incluida en el párrafo, encerrada entre
comillas dobles tipo francesa (« »),
seguida del apellido del autor, año de publicación y número de página del
documento citado.Si la cita incluye más de 40 palabras, debe escribirse como
párrafo aparte y sin comillas.
Los márgenes izquierdo y derecho del párrafo
de la cita deben ser mayores a los márgenes del resto del texto. Generalmente,
se escriben a cinco espacios (o un tabulador) del margen izquierdo y del margen
derecho del escrito.
Referencia:
Autor, A. ( ) año. Título de la obra. Lugar
de publicación: Editorial.
Elaborado por: Carmen L. Ríos / IAES /
Oficina de Documentación e Información. 2011.
ARTÍCULO DE REVISTA ESPECIALIZADA
Con un autor:
Freitas, S. (2006). «DisfoniaemProfessoras do Primeiro Ciclo
do Ensino Básico. Prevalência e Factores de Risco». Arquivos de medicina, 20(5-6), 145-52.
Con dos autores:
• Klimoski, R. & Palmer, S. (1993). The ADA
and the hiring process in organizations. Consulting PsychologyJournal: Practice and Research, 45 (2), 10-36.
• Almeida, N. & Silva J.
(1999). La crisis de la
Salud Pública y el movimiento de la Salud colectiva en Latinoamérica. Cuadernos Médico-Sociales, 75, 21-28.
Con tres a seis
autores:
• Ledesma, B., Pulido, M. Villegas, J.
(2009). Condiones de trabajo, estrés y daños a la salud en trabajadoras de la
maquila en Honduras. Revista Salud de los
Trabajadores, 17(1), 23-31.
Con más de seis
autores:
• Valecillo, M., Quevedo, A., Lubo, A., Dos
Santos, A., Montiel, M., Camejo, M., et al. (2009). Síntomas musculoesqueléticos
y estrés laboral en el personal de enfermería de un hospital militar. Revista Salud de los Trabajadores,
17(2), 85-95.
ARTÍCULO DE PRENSA
• Comité de Salud de Morón: Referencia
Nacional en el Trabajo Comunitario. (1999, 19 de julio). El Tiempo, p.4.
• Vuelan y aterrizan los sueños en el Comité
de Salud de Morón. (2007, 9 de enero). Diario
de Los Andes, p. 5
FUENTE DE ORIGEN DIGITAL(www)
Pellegrino, Joseph. (1998, 16 de diciembre)
WorldPoetry Audio Library. [Homepage]. Consultado el día 4 de octubre de 2000: http://www.english.eku.edu/pellegrino/default.htm
lunes, 20 de mayo de 2013
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